Por Chris Isidore, CNN
La gente ha soñado con coches voladores desde los inicios de la aviación y el automóvil. ¿Acaso la demostración que realizó Tesla este mes, en la que mostró una versión “voladora” de su nuevo Roadster, significa que estamos cerca de conseguirlos?
Si lo que buscas es un vehículo capaz de circular con seguridad por carreteras y autopistas y, al mismo tiempo, recorrer distancias considerables por el aire, la respuesta es no. Pero si te imaginas un medio de transporte personal aéreo que opere a altitudes relativamente bajas y cubra distancias equivalentes a las de la mayoría de los trayectos en coche, entonces estamos ante algo mucho más cercano a la realidad.
Aquí entra en escena el sector de las aeronaves eléctricas de despegue y aterrizaje vertical, conocidas por el acrónimo —algo complejo— de eVTOL. Estos aparatos no pueden circular por carreteras y algunos ni siquiera cuentan con ruedas. Aun así, muchas empresas compiten por desarrollar vehículos que parecen sacados directamente de películas de ciencia ficción o dibujos animados. De hecho, algunas ya han comenzado a comercializarlos.
“La idea del ‘coche volador’ ha cautivado la imaginación del público durante generaciones y hoy ese entusiasmo está impulsando inversiones e innovaciones reales en todo el sector”, afirma Kristina Menton, vicepresidenta de operaciones de vuelo en Pivotal, una de las empresas que fabrican eVTOL. “Es fácil entender por qué resultan tan atractivos: ¿por qué pasar 90 minutos atrapado en el tráfico cuando podrías recorrer esa misma distancia en 20 minutos por el aire?”.
Los eVTOL son extremadamente ligeros en comparación con los automóviles convencionales, tienen una capacidad de carga limitada y, por lo general, su autonomía máxima de vuelo es aproximadamente 160 kilómetros. Además no pueden circular por carreteras.
Pero incluso sin circular sobre asfalto, algunos defensores de los eVTOL deberían ser clasificados como automóviles, bajo la definición más estricta del término: un vehículo capaz de transportar a una persona desde un punto A hasta un punto B.
Los “automóviles” voladores podrían resultar atractivos para los conductores que desean evitar unas “carreteras problemáticas y congestionadas”, señaló Rani Plaut, cofundador y director ejecutivo de Air, una empresa israelí que planea fabricar eVTOL en una planta situada en Florida.
Una de las compañías que afirma estar desarrollando un auténtico automóvil volador es la empresa emergente californiana Alef. Su director ejecutivo, Jim Dukhovny, explicó que la versión inicial que alcanzará una velocidad máxima de unos 88 km/h fue diseñada desde cero para ser tanto una aeronave como un automóvil, en lugar de ser una adaptación de uno u otro tipo de vehículo.
Este aparato, de unos 115 kg de peso, emplea ocho hélices integradas en su estructura para elevarse, pero también cuenta con cuatro ruedas y está diseñado para circular por tierra. El “Model A” solo tiene capacidad para una persona —cuyo peso debe ser inferior al del propio vehículo— y carece de elementos de seguridad convencionales, como los airbags.
No obstante, Dukhovny insiste en que debe considerarse un automóvil, y no un eVTOL.
“Los eVTOL están destinados al mercado de la aviación”, afirmó. “Nuestra competencia son Toyota, Ford y Tesla”.
Sin embargo, intentar combinar ambas funciones —operar tanto como automóvil como aeronave— conlleva numerosos problemas de ingeniería fundamentales, señaló Roger Connor, conservador de la colección de vuelo vertical del Museo Nacional del Aire y el Espacio del Smithsonian. Esto se debe a que las aeronaves son muy sensibles al peso, mientras que los automóviles requieren componentes pesados.
“Cualquier vehículo que sea un híbrido entre ambos terminará siendo una aeronave de bajo rendimiento y, a su vez, un vehículo de bajo rendimiento”, declaró a CNN.
Aun así, la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) ha impulsado el desarrollo de los eVTOL, poniendo en marcha en marzo una serie de programas de pruebas en 26 estados.
“El futuro de la aviación ya está aquí, y va a transformar radicalmente la forma en que se desplazan las personas y se transportan los productos”, afirmó el secretario de Transporte, Sean Duffy, al anunciar el programa.
Uno de los aspectos que la FAA está analizando es quién podrá pilotar estas aeronaves. Se prevé que el entrenamiento necesario para manejar un eVTOL sea mucho menor que el requerido para pilotar una avioneta, un helicóptero o un avión de pasajeros: podría bastar con apenas unos días de formación. No obstante, Connor aclaró que este asunto aún está en proceso de definición.
“Todavía no hemos otorgado licencias a nadie para esta nueva categoría de aeronaves”, declaró a CNN. “Es algo novedoso para todos, especialmente para la FAA, ya que estas aeronaves no son ni aviones ni helicópteros”.
A pesar del interés mostrado por la FAA, los eVTOL (aeronaves eléctricas de despegue y aterrizaje vertical) aún se encuentran en pleno desarrollo. Se han fabricado y entregado muy pocas unidades a los clientes, y las que están disponibles resultan sumamente costosas.
Las versiones de mayor tamaño, o “aerotaxis” capaces de transportar a varios pasajeros, tendrán un precio superior al millón de dólares por unidad, señaló Connor. Los modelos destinados al uso personal serán más económicos, aunque su coste oscilará entre los US$ 60.000 y los US$ 400.000 por una aeronave biplaza con cierta autonomía y alcance.
“Por US$ 60.000, básicamente obtienes un dron sofisticado capaz de transportar unos 73 kilogramos durante unos 10 minutos”, añadió.
Tesla aún no ha revelado cuánto costará la versión “voladora” de su modelo Roadster; de hecho, ninguna versión —ni la voladora ni la terrestre— estará a la venta antes de 2028, como mínimo.
A diferencia de la mayoría de los eVTOL, que emplean hélices, el Roadster utilizó propulsores de aire comprimido para saltar por encima de otros vehículos y despegar desde lo alto de una rampa de seis o siete pisos de altura durante su presentación.
Además, el Roadster no recorrió ninguna distancia significativa: aterrizó mucho antes incluso de los 36,5 metros que lograron los hermanos Wright en su primer vuelo en Kitty Hawk, Carolina del Norte, en 1903. El propio sitio web de Tesla advierte que el modelo de prueba “no está homologado para su uso en vías públicas”.
Aun así, esta espectacular demostración ha generado entusiasmo en el sector.
“Cuando una empresa con el alcance de Tesla presenta ante millones de espectadores la idea de que personas comunes puedan despegar del suelo, se amplía el debate, y la industria se beneficia de esa curiosidad”, afirmó Menton, de la compañía Pivotal.
No obstante, aclara que su empresa no es un fabricante de automóviles.
“Nosotros construimos aeronaves, no coches voladores”, subrayó.
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